En respuesta a la preocupación ciudadana por el impacto ambiental de las granjas de cerdos, la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) de Yucatán confirmó que no se han autorizado nuevas granjas y que opera un monitoreo hídrico en tiempo real junto con la UNAM.
Debido al suelo kárstico y la alta permeabilidad del acuífero, el estado aplica cuatro acciones para regular al sector: más infraestructura de tratamiento de aguas residuales, vigilancia ambiental y coordinación con Semarnat y Profepa para proteger el suelo y la salud de las comunidades.



